15 de agosto de 2008 / Tras asumir este viernes como presidente de Paraguay, Fernando Lugo decretó el fin de la etapa "exclusiva, secretista y con fama de corrupción" que vivió su país por más de 60 años.
Con un discurso pronunciado en guaraní (lengua indígena) y en español, ante unas 15 mil personas, 9 jefes de Estado y 97 delegaciones extranjeras, Lugo se comprometió a impulsar profundos y verdaderos cambios en Paraguay.
"Asumimos el compromiso con los hombres y mujeres de nuestra historia que nos interpelan hoy a no desperdiciar esfuerzos, a no fallar el rumbo, a no bajar los sueños del altar de la esperanza", afirmó.
"Ahora es tiempo de mirar y trabajar. La ingeniería colectiva del futuro de Paraguay no será fácil, pero no será imposible", auguró.
El ex obispo, que gobernará por un periodo de cinco años, dejó claro que el cambio no fue sólo "algo electoral", sino "una apuesta cultural, quizás la más importante en su historia".
Lugo, visiblemente emocionado en su discurso, dijo que "este proceso no tiene vencedores ni vencidos, sino que es el cambio para asumir el proceso de convertir a Paraguay en una de las democracias consolidadas del mundo".
Aseguró que los funcionarios de su gabinete serán implacables con los ladrones de su pueblo. "Hoy termina un Paraguay exclusivo, secretista y con fama de corrupción", dijo.
"Nuestra bandera de campaña es el liderazgo colectivo, para derrotar el caudilllismo con una economía sustentable, con entidad social de esos ingenios que nos ocupan como presidentes, con una lectura puntual de los fenómenos mundiales, que no será posible si no insertamos como transversal una educación para el cambio social, basada en la defensa de los Derechos Humanos", puntualizó.
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MASUNIDOS
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Publicada:
8/15/2008